Bienvenidos al blog del Grupo Joven de la Real, Servita y Franciscana Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal de Villarrubia de los Ojos. Esta herramienta virtual pretende ser el reflejo del emprendimiento personal que un grupo de jóvenes de la Hermandad de "los blancos" ha querido llevar a cabo para colaborar en estrecha unión con nuestra cofradía. A través de esta página queremos, además, haceros partícipes de todos los proyectos e iniciativas que nuestra Hermandad desarrolla o quiere poner en marcha en un futuro próximo, así como diferentes actos relacionados con la Semana Santa de Villarrubia, declarada de Interés Turístico Regional desde 2014, y la religiosidad del municipio. Ante cualquier duda, queja o sugerencia, podéis dirigiros a la siguiente dirección de e-mail: grupojovensoledadyvera-cruz@hotmail.es







Mostrando entradas con la etiqueta Francisco I. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francisco I. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de marzo de 2014

Mensaje del Papa Francisco a las Hermandades y Cofradías

"En el camino del Año de la Fe, me alegra celebrar esta Eucaristía dedicada de manera especial a las Hermandades, una realidad tradicional en la Iglesia que ha vivido en los últimos tiempos una renovación y un redescubrimiento. Saludo con afecto a las Hermandades de todo el mundo. Gracias por su testimonio.

Leemos en el Evangelio el pasaje de la Última Cena. Jesús confía a los Apóstoles sus últimas recomendaciones antes de dejarlos, como un testamento espiritual. El texto insiste en que la fe cristiana está toda ella centrada en la relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Quien ama al Señor Jesús, acoge en sí a Él y al Padre, y gracias al Espíritu Santo acoge en su corazón y en su propia vida el Evangelio. Aquí se indica el centro del que todo debe iniciar y al que todo debe conducir: amar a Dios, ser discípulos de Cristo viviendo el Evangelio. Dirigiéndose a las Hermandades, Benedicto XVI ha usado esta palabra: <<evangelicidad>>.

Queridas Hermandades, la piedad popular, de la que sois una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia. Acudid siempre a Cristo, fuente inagotable, reforzad vuestra fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las Hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor. Caminad con decisión hacia la santidad; no os conforméis con una vida cristiana mediocre, sino que vuestra pertenencia sea un estímulo para amar más a Jesucristo. 

Y aquí entra un segundo elemento que quisiera recordarles, como hizo Benedicto XVI: la <<eclesialidad>>. Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os quiere. Sed una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas. Amad a la Iglesia . Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana.

Quisiera añadir una tercera palabra que los debe caracterizar: <<misionariedad>>. Tenéis una misión específica e importante, que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos a los que pertenecéis, y lo hacéis a través de la piedad popular. Cuando, por ejemplo, llevan en procesión el crucifijo con tanta veneración y tanto amor al Señor, no hacéis únicamente un gesto externo; indicáis la centralidad del Misterio Pascual del Señor, de su Pasión, Muerte y Resurrección, que nos ha redimido; e indicáis, primero a vosotros mismos y también a la comunidad, que es necesario seguir a Cristo en el camino concreto de la vida para que nos transforme. Del mismo modo, cuando manifestáis la profunda devoción a la Virgen María, señaláis al más alto logro de la existencia cristiana, a Aquella que por su fe y su obediencia a la voluntad de Dios, así como por la meditación de las palabras y las obras de Jesús, es la perfecta discípula del Señor. Esta fe, que nace de la escucha de la Palabra de Dios, vosotros la manifestáis en formas que incluyan los sentidos, los afectos, los símbolos de las diferentes culturas... Y, haciéndolo así, ayudáis a transmitirla a la gente, especialmente a los sencillos, a los que Jesús llama en el Evangelio <<los pequeños>>. 

En efecto, <<el caminar juntos hacia los santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, también llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador>>. Sed también vosotros auténticos evangelizadores. Que vuestras iniciativas sean <<puentes>>, senderos para llevar a Cristo, para caminar con Él. Y, con este espíritu, estad siempre atento a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad. Sed misioneros del amor y de la ternura de Dios.

Autenticidad evangélica, eclesialidad, ardor misionero. Pidamos al Señor que oriente siempre nuestra mente y nuestro corazón hacia Él, como piedras vivas de la Iglesia, para que todas nuestras actividades, toda nuestra vida cristiana, sea un testimonio luminoso de su misericordia y de su amor. Así caminaremos hacia la meta de nuestra peregrinación terrena, hacia la Jerusalén del cielo. Allí ya no hay ningún templo: Dios mismo y el Cordero son su templo; y la luz del sol y la luna ceden su puesto a la gloria del Altísimo. Que así sea."

viernes, 15 de marzo de 2013

¡Habemus Papam!

Tras la renuncia de Joseph Ratzinger como Obispo de Roma el pasado día 28 de febrero, se abría el período de Sede Vacante en el Vaticano. El mismo Ratzinger justificaba su renuncia diciendo que se abandonaba el Pontificado por "falta de fuerzas". Ratzinger ya había anunciado su renuncia días antes y fuentes cercanas anunciaban que el Papa Benedicto XVI se retiraría a Castengandolfo y más tarde volvería al Vaticano, ya sin la función de máxima autoridad de la Iglesia Católica.

El pasado 12 de marzo se abría el cónclave que sería el primero desde 1829 que se celebraba en tiempo de cuaresma. Los más de 120 cardenales se reunían en la Capilla Sixtina del Vaticano para deliberar quién sería el nuevo Papa que sustituiría a Benedicto XVI y sería el sucesor de Pedro. Ese mismo día solo habría una elección y, por tanto, una fumata que podía ser negra (los cardenales no habían elegido un nuevo Papa) o blanca (tendríamos nuevo Papa). Al día siguiente se celebrarían otras cuatro posibles votaciones más, dos por la mañana y dos por la tarde. Fue la última de la tarde en la que los cardenales habían elegido al nuevo Sumo Pontífice. Instantes posteriores, el cardenal protodiácono Jean Louis Touran anunciaba desde el balcón del Vaticano la llegada de un nuevo papa con el tradicional "Habemus Papam" y el nombre del nuevo Papa en latín. Se trataba de un argentino llamado Jorge Mario Bergoglio, obispo de Buenos Aires que se convertiría en el primer Papa del Nuevo Continente. Además, cabe destacar que Bergoglio es el primer jesuita en convertirse en Santo Padre.
El argentino eligió como nombre papable el de Francisco, nombre que nunca antes se había elegido y convirtiéndose así en Francisco I en honor a San Francisco de Asís. El nuevo Papa salió a saludar a todos los fieles que permanecían en la Plaza de San Pedro a la espera de saber quién sería el Sumo Pontífice. Francisco I. Sus primeras palabras se envolvían entre timidez y humildad, y pidió rezar, antes de nada, una oración por el "obispo emérito, Benedicto XVI". También se dirigió bromista señalando que "ya sabéis que el deber del cónclave es elegir un obispo en Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo a Argentina, muy lejos, pero ya estamos aquí".
La elección de Bergoglio fue una sorpresa para todos, ya que no estaba entre los favoritos como el italiano Scola o el brasileño Odilo Scherer. Francisco I, que había sido proclamado cardenal por Juan Pablo II en 2001, fue uno de los favoritos cuando Ratzinger salió elegido Sumo Pontífice y les pidió a los cardenales que no le eligiesen para el Papado. Bergoglio, que destaca por su humildad, es una persona muy entregada a los pobres que, además, vive con un solo pulmón desde su juventud. Francisco comienza su Papado siendo el 266º Sumo Pontífice con 76 años.
Desde el Grupo Joven rezamos a Dios para que ayude al Sucesor de Pedro durante su Papado y nos llene de fe y esperanza. También gritamos al viento lo que se escuchaba desde la Plaza de San Pedro: ¡VIVA EL PAPA!