Bienvenidos al blog del Grupo Joven de la Real, Servita y Franciscana Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal de Villarrubia de los Ojos. Esta herramienta virtual pretende ser el reflejo del emprendimiento personal que un grupo de jóvenes de la Hermandad de "los blancos" ha querido llevar a cabo para colaborar en estrecha unión con nuestra cofradía. A través de esta página queremos, además, haceros partícipes de todos los proyectos e iniciativas que nuestra Hermandad desarrolla o quiere poner en marcha en un futuro próximo, así como diferentes actos relacionados con la Semana Santa de Villarrubia, declarada de Interés Turístico Regional desde 2014, y la religiosidad del municipio. Ante cualquier duda, queja o sugerencia, podéis dirigiros a la siguiente dirección de e-mail: grupojovensoledadyvera-cruz@hotmail.es







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sábado, 13 de abril de 2019

Carta de nuestro Consiliario, don Julián Plaza

Don Julián Plaza al frente de las autoridades locales
y eclesiásticas en el Viernes Santo 2016.
Foto: Antonio Illescas

Un año más, nuestro párroco y consiliario, don Julián Plaza Pérez de Madrid dedica unas palabras en nuestro blog para nuestra Cofradía ante una nueva Semana Santa:

SEMANA DE VIDA

   "Cuando comenzamos la Semana Santa tenemos que ser conscientes de que, para sus discípulos, la muerte de Jesús fue un fracaso estrepitoso, porque la salvación que él ofreció no coincidía con la que esperaban los judíos. Nosotros seguimos en la misma dinámica: Dios “quiere” para nosotros lo mejor, pero nosotros, estamos tan pegados a nuestra pequeñez, que seguimos creyendo que nuestra plenitud está en asegurar nuestra “felicidad”. 

   El fracaso humano de Jesús nos invita a reflexionar sobre el sentido de las limitaciones humanas. Él confió completamente en Dios, pero Dios no lo libró del dolor ni de la muerte. ¿Cómo podemos interpretar este aparente abandono extremo de Jesús por parte de Dios? Es la clave de nuestro acercamiento a su Pasión y muerte. Sería la clave también para interpretar el dolor humano y tratar de darle el sentido, que escapa a la mayoría de los mortales y está más allá de toda sensiblería.

   Es un disparate pensar que Dios exigió, planeó, quiso o permitió la muerte de Jesús. Peor aún si la consideramos condición para perdonar nuestros pecados. La muerte de Jesús no fue voluntad de Dios, sino fruto de la imbecilidad humana. Fue el pecado del mundo, el poder y el afán de someter a los demás, lo que hizo inaceptable el mensaje de Jesús. La muerte de Jesús fue la consecuencia de su vida. Una vez que vivió como vivió, era lógico que lo eliminaran. 

   Dios está siempre en nosotros, pero necesitamos descubrirlo también en el dolor y la limitación. Para nosotros hoy, lo verdaderamente importante no es la muerte física de Jesús ni los sufrimientos que padeció. Lo importante de Jesús en ese trance fue su actitud inquebrantable de vivir hasta sus últimas consecuencias lo que predicó. Para nosotros, lo importante es descubrir por qué le mataron, por qué murió y cuáles fueron las consecuencias de su muerte para él, para los discípulos y para nosotros.

   ¿Por qué le mataron? La muerte de Jesús es la consecuencia directa de un rechazo por parte de los jefes religiosos a su enseñanza y a su persona. Eran gente religiosa que pretendían ser fieles a la voluntad de Dios, a la Ley de Moisés; para ellos, defender la ley y el templo era defender al mismo Dios, y percibían que Jesús iba contra la Ley y contra el templo, signos inequívocos de ser un impostor. El desconcierto de los discípulos, ante la muerte de Jesús, tiene mucho que ver con esa confrontación con sus representantes religiosos. ¿A quién debían hacer caso, a los representantes legítimos de Dios, o a Jesús, a quien los sacerdotes consideraban blasfemo?

¿Por qué murió? Ni era un inconsciente ni era un loco. Se dio cuenta de que los jefes religiosos querían matarlo. Jesús debió tener razones muy poderosas para seguir diciendo lo que tenía que decir. Sabía que el pueblo no le entendía y dejaría de seguirle. Sabiendo eso, Jesús tomo la decisión de ir a Jerusalén. Le importaba más ser fiel, a sí mismo y a Dios, que salvar la vida.

¿Qué consecuencias tuvo su muerte? Para sus seguidores fue el hecho que los llevó al descubrimiento del verdadero Jesús. Durante su vida lo siguieron como amigo, maestro, profeta, pero no descubrieron el significado profundo de Jesús. A ese descubrimiento no podían llegar a través de lo que oían y lo que veían; se necesitaba un proceso de maduración interior. La muerte de Jesús les obligó a esa profundización y a descubrir, en aquel Jesús de Nazaret, al Señor, Mesías, Hijo. En esto consistió la experiencia pascual. Si queremos entender la muerte de Jesús, tenemos que seguir ese mismo camino de la vivencia interior".

Julián Plaza. Sacerdote

miércoles, 10 de abril de 2019

Carta de David Fernández, miembro de nuestro Grupo Joven, para esta Semana Santa 2019

David portando el estandarte de nuestra Cofradía en el Domingo de Ramos (2015). Foto de archivo.

Como viene siendo costumbre en los últimos años, cuando va finalizando la Cuaresma y se va acercando la Semana Santa, algún componente de nuestro Grupo Joven dedica unas líneas a los hermanos a través de nuestro blog.

En este caso, contamos con las palabras de David Fernández, miembro de nuestro Grupo Joven desde el año 2011 y hermano de nuestra Cofradía desde que era pequeño.

"Desde estas líneas, me dirijo a todos aquellos hermanos y hermanas, fieles y devotos de la hermandad, nuestra hermandad. Se acercan los días más importantes para la fe que procesamos, es por ello que durante estos días, debemos de seguir el ejemplo que el Señor nos enseñó, amar y respetar al prójimo. Debemos de ayudar y tenderle la mano hacia aquellas personas que están pasando por cualquier bache de la vida y no abandonar a las personas de nuestro alrededor que no pasan por su mejor momento, siguiendo el ejemplo de Nuestra madre de la Soledad, que no abandonó a su hijo en ningún momento.
David portando el estandarte de nuestra Hermandad
en la procesión del Domingo de Ramos (2016), junto
a otros dos componentes del Grupo Joven.

Nuestra hermandad la componemos entre muchos hermanos, el que hace su estación de penitencia como nazareno, el que la hace como costalero o costalera, el cuerpo de capataces, camareras de las diferentes imágenes de nuestra cofradía, junta de gobierno, grupo joven… Cada uno sabemos lo que sentimos en nuestro interior cuando llega cada Jueves Santo, Encuentros o Viernes Santo y nos ponemos nuestro hábito de nazareno o aquellos y aquellas valientes que sobre su hombro cargan con la fe y los sentimientos de los que en ese momento piden que nuestros amantísimos titulares les tiendan una mano para hacer el camino de la vida un poco más ameno y poder sobrepasar los obstáculos que la vida nos pone en nuestro caminar de forma repentina. Es por ello, que durante estos días de gran importancia para los Cristianos, debemos de amarnos unos a otros como nos reza la palabra de nuestro señor Jesucristo.

Una hermandad no sólo trabaja durante la Cuaresma, una hermandad trabaja los 365 días del año en los proyectos de caridad en los que está inmersa. Proyectos de ayuda al prójimo como la colaboración con Cáritas o con la Asociación del Padre Ángel. Puede que desde fuera sólo se vea que una hermandad sólo saca sus pasos a la calle durante la Semana Santa y que trabaja 2 meses al año o hay personas que piensan que las hermandades sólo “tienen en mente” ampliar su patrimonio en la cofradía, o que se gasta mucho dinero en diferentes gastos para la propia cofradía sin pensar en las personas que por algún motivo lo están pasando mal. La realidad dentro de una hermandad es la de ayudar al que no pasa por su mejor momento, como su propio nombre indica, es una HERMANDAD, y es por ello, que lo hace a través de colaboraciones y destinaciones de cantidades de dinero a diversas obras de caridad mediante la bolsa de caridad de la hermandad. También se colabora en proyectos de recogida de alimentos para los más necesitados, como el “peso solidario”, llevado a cabo con el paso de palio. Porque qué sería de una hermandad sin honrar a sus tres pilares básicos, CARIDAD, FORMACIÓN Y CULTO…
David junto a varios componentes
en la procesión de Resurrección (2018).

En cuanto a este maravilloso Grupo Joven que tenemos en nuestra hermandad, agradecer de todo corazón la labor tan importante y valiosa que realiza durante todo el año, a veces incluso desde la sombra, y sobretodo que siga luchando contra los obstáculos que se pueden cruzar en su caminar, para así, mantener viva la ilusión de este “grupo de chiquillos” que un día comenzaron su andadura como esta gran parte de la hermandad. El Grupo Joven, como parte activa de la hermandad, también lleva a cabo proyectos solidarios como el “Roscón Solidario” o realiza trabajos para el buen estado de la hermandad, como la limpieza de plata y de nuestros enseres, para que llegado el momento, luzcan como se merece en nuestra cofradía y para que nuestros titulares salgan a la calle como se merecen.

Sin más dilación, son pocos ya los días y momentos que nos quedan por recorrer para que llegue la semana grande de la Cristiandad y es por ello que llegado el momento, debemos de entre otras cosas, comportarnos de manera adecuada cuando hagamos la Estación de Penitencia, respetando nuestro hábito de nazareno desde que salimos de casa con él, hasta que regresamos a la misma, porque no olvidemos que los hermanos y hermanas de la corporación, somos la representación de nuestra hermandad mientras ésta se encuentra en la calle. Por último, desear a todos los que componemos la Hermandad una feliz Semana Santa y unas buenas Estaciones de Penitencia".

viernes, 30 de noviembre de 2018

Carta de nuestro cura-párroco para este Adviento

Una vez más, nuestro cura-párroco y consiliario, don Julián Plaza vuelve a colaborar con nosotros haciéndonos llegar sus palabras. Esta vez en un tiempo tan importante como es el Adviento que comienza este domingo.

Dándole las gracias de nuevo, os dejamos con su reflexión:






Adviento de Vigilancia Atenta

"Nos adentramos en el adviento, un tiempo para revisar el camino que vamos recorriendo en nuestra vida, siendo conscientes de cómo muchas veces las situaciones vividas nos hacen perder de vista el horizonte hacia al que nos dirigimos, hay que rectificar el rumbo y tomar decisiones que nos lleven a dejar de lado todo eso que nos despista; para esto, nos dice el Papa Francisco que tenemos que estar atentos y vigilantes:
    “La persona que está atenta es la que, en el ruido del mundo, no se deja llevar por la distracción o la superficialidad, sino vive en modo pleno y consciente, con una preocupación dirigida en primer lugar a los demás. Con esta actitud somos conscientes de las lágrimas y las necesidades del prójimo, y podemos captar también las capacidades y cualidades humanas y espirituales. La persona atenta se dirige luego también al mundo, tratando de contrarrestar la indiferencia y la crueldad en él, y alegrándose de los tesoros de belleza que también existen y que deben ser custodiados. Se trata de tener una mirada de comprensión para reconocer tanto las miserias y las pobrezas de los individuos y de la sociedad, como para reconocer la riqueza escondida en las pequeñas cosas de cada día, precisamente allí donde el Señor nos ha colocado.
   La persona vigilante es aquella que acoge la invitación a velar, es decir, a no dejarse abrumar por el sueño del desánimo, la falta de esperanza, la decepción; y al mismo tiempo rechaza tantas vanidades de las que desborda el mundo y a las cuales, muchas veces, sacrificamos tiempo y serenidad personal y familiar.
   Estar atentos y vigilantes son los requisitos para no seguir “vagando alejados de los caminos del Señor”, perdidos en nuestras infidelidades; estar atentos y ser vigilantes, son las condiciones para permitir a Dios irrumpir en nuestras vidas, para restituirle significado y valor con su presencia llena de bondad y de ternura”.
    Que María Santísima de la Soledad, modelo de espera de Dios y de vigilancia, nos guíe hacia su Hijo Jesús, reavivando nuestro amor por él".


Julián Plaza, cura-párroco

miércoles, 28 de marzo de 2018

Carta de nuestro pregonero, Tomás Jesús, para esta Semana Santa 2018

Inmersos en la Semana Santa 2018, y tras haber pregonado ésta, uno de nuestros sacerdotes Tomás Jesús Serrano Sánchez nos dedica unas palabras para la preparación de esta Semana Santa. Una vez más, agradecemos a Tomás su colaboración y compromiso con nosotros.

¿Con qué "armas" debo vivir la Semana Santa?

"La Semana Santa es el tiempo y el momento crucial de todo el año cristiano. Se nota en las celebraciones y en las procesiones.  Desde el inicio de la Iglesia supieron contemplar esta semana y darle el énfasis que requería. En el culto se celebraba la entrada de Jesús en Jerusalén, la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y esos mismo hechos son los que se han ido representando en las imágenes que salen a la calle para hablarnos de estos misterios. Os propongo algunos puntos para aprovechar mejor esta Santa Semana:

1. Recuperar el “Amor Primero”. 
En cualquiera de nuestras relaciones es necesario recuperar la frescura y la novedad que supuso el conocer a la otra persona. En relación a Dios pasa lo mismo. Hemos de recuperar la novedad de Dios en nuestra vida y sobre todo rememorar el Amor que Él nos tiene y que yo he de profesar. Podemos llegar a pensar que “otra vez la Semana Santa” “otra vez lo mismo”. Cada Semana Santa es una oportunidad de acercarme más al Maestro y de mejorar mi discipulado. Vivir este “amor primero” es rechazar la rutina, la comodidad y el pasotismo.

2. Recuperar la óptica de la primera Semana Santa.
Muchos son los personajes que están alrededor de Jesucristo estos días. (María su madre; sus discípulos; Verónica; Nicodemo; José de Arimatea…)  De todos hemos de aprender y a todos hemos de mirar para comprender mejor esta historia sagrada. Elige un personaje de ellos e intenta acercarte desde él a Jesucristo. Cada uno de nosotros está en un momento concreto de su vida y desde ese momento podemos sentirnos más cercanos a uno que a otros.
Aprovecha este momento y desde ese personaje que te llama la atención contempla y sigue al Maestro

3. Recuperar los gestos de esta Santa Semana.
Muchos son los gestos y las palabras que Cristo en su vida mortal nos ha regalado. Y nos lo ha regalado para que lo imitemos y secundemos. Realizando esos gestos acompañados del corazón podemos seguir e imitar a Nuestro Salvador. También en esta Santa Semana tenemos muchos gestos que nos acercan o nos interpelan

- LAVAR LOS PIES. Gesto de amor y de renuncia; de entrega y de humildad; de hacerte más humano desde el servicio.
- PARTIR EL PAN. Jesús parte y reparte el pan porque en pan es su cuerpo. Lo da todo. 
- BESAR SIN CORAZÓN: El beso que es siempre bueno es ultrajado por la traición. 
- AFIRMAR LA VIDA: “Yo soy, nos dice el Señor” y es algo que nos ira repitiendo toda nuestra vida
- LAVARSE LAS MANOS: Pilato se desentiende de juzgar a Cristo. Eso es la indiferencia.
- CONTEMPLAR LA CRUZ: En ella está Cristo. Es el lugar donde nuestro REY va a morir".

sábado, 24 de marzo de 2018

Carta de Iván Redondo, miembro del Grupo Joven, para esta Semana Santa

Siguiendo con las cartas que habitualmente se escriben en nuestro blog para las Semanas Santas, en esta ocasión contamos con las palabras de uno de los miembros de nuestro Grupo Joven, Iván Redondo, que desde hace más de cinco años lleva trabajando para nuestra Hermandad.

Desde estas líneas queremos agradecer sus palabras, su trabajo y su dedicación al frente de nuestro Grupo Joven durante estos años. Que la Virgen lo ilumine durante muchos años más y nos acompañe.

A continuación, os dejamos sus palabras:

"Una vez más nos encontramos aquí, para vivir una semana llena de sentimientos que florecen en nuestro pecho cuando se va acercando el momento de acompañar a nuestros pasos titulares, María Santísima de la Soledad, María Santísima de los Dolores y el Cristo de la Vera Cruz.

Desde el Grupo Joven de la Hermandad estamos orgullosos de poder participar en los actos que lleva a cabo nuestra Hermandad. No podemos dejar sola a Nuestra querida Madre, debemos estar junto a Ella en todo momento y seguirla como Ella hizo con Cristo hasta el Monte Calvario.

Somos un grupo de jóvenes que nunca se cansa de ayudar a la Hermandad e intentamos transmitir a otros jóvenes nuestra pasión por la Semana Santa. Desde aquí, queremos animaros a todos, en especial a los jóvenes, a vivir la Semana Santa desde dentro. De igual modo, decirles a los jóvenes que no solo estamos presentes en Semana Santa, no solo nuestra fe se vive en estos días, sino que también a lo largo del año en otros muchos actos. Uno que especialmente nos encanta es la festividad de San Juan Evangelista, nuestro Patrón, y al que os animo a seguir su testimonio y su camino.

Quisiera pedirles una cosa a todos los hermanos de nuestra Cofradía en esta Semana Santa: no olviden mirar a nuestras imágenes con el respeto, la devoción y lo que simbolizan. Pero, en concreto, me gustaría que mirasen fijamente a los ojos al nuevo Cristo de la Vera Cruz, por el cual he sentido una gran devoción, esos ojos llenos de amor, a pesar de su agonizante dolor sufrido por nuestra salvación. Ojalá en un futuro sea portado a hombros, es un sueño que recorre mi interior desde el primer día que tuve la suerte de poder mirarle a los ojos.

Un año más, espero veros a todos disfrutar de esta semana tan sentida, tan amada, tan nuestra. Me gustaría despedirme dando las gracias a las personas del Grupo Joven que me han ayudado, me han acogido y me han enseñado tanto sobre la Semana Santa de mi pueblo. Todos y cada uno de nosotros guiados por el amor hacia una Madre, la Madre de Cristo, la Madre de todos.
No quisiera centrar estas palabras exclusivamente agradeciendo al Grupo Joven, porque esto es una Hermandad, donde todos somos o deberíamos ser igual de importantes, hijos de un mismo Dios y de una misma Madre.


¡Qué paséis una feliz y sana Semana Santa!"

martes, 20 de marzo de 2018

Carta en la última Semana Santa de don Jesús Manuel Plana como Hermano Mayor

Estamos acostumbrados a visualizar desde este blog algunas cartas para vivir la Semana Santa bajo la visión de otras personas. Anualmente, contamos con algún miembro de la Junta Directiva para escribir estas líneas. 

En esta ocasión, volvemos a contar con las palabras de Jesús Manuel Plana Morales, pero esta vez la última como Hermano Mayor de nuestra Hermandad, ya que ésta será la última Semana Santa a la cabeza de nuestra Cofradía tras 16 años al frente de "los blancos".

Con estas palabras, Jesús Manuel se despide de los hermanos de la Soledad como Hermano Mayor. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento por sus años de dedicación, pasión y corazón con la Hermandad y con nuestro Grupo Joven:

Hace cuatrocientos años comenzaba una historia: la de la Hermandad de la Soledad, de la Vera Cruz y de San Cristóbal. A aquellos hombres y mujeres del año 1614 sólo les movía una cosa: sacar a las calles la fe que llevaban dentro, y lo hacían mediante las imágenes que, siglo a siglo, han permanecido vivas en el corazón y en la historia de Villarrubia de los Ojos, así como ayudar a los hermanos que más lo necesitaban. Para eso surgió la Hermandad de los Blancos. Para eso surgió nuestra Hermandad.

            Muchos han sido los avatares que los hombres y mujeres villarrubieros, con el corazón muy blanco, han tenido que vivir durante estos cuatro siglos, pero la ilusión que movió a nuestros fundadores se ha mantenido viva, permitiendo que hoy, nosotros, podamos llevar con mucho orgullo el nombre de Soledad y Vera Cruz. Si nuestros mayores levantaran la cabeza, se sentirían orgullosos de que sus más de 1200 hermanos lleven muy a gala ser BLANCOS. Los hombres y mujeres  fundadores se sentirían agradecidos de todo lo que hemos luchado y de todo lo que hemos conseguido. Pero, sobre todo, se sentirían orgullosos de que todo eso no ha sido ni es para nosotros, sino que es para y por la Virgen y para la historia de Villarrubia de los Ojos, de nuestro pueblo. Porque nosotros nos iremos y las cosas permanecerán.

             Comenzamos una nueva etapa en nuestra Hermandad. 16 años han pasado desde aquel 10 de marzo de 2002 en el que empezábamos con más ilusión que experiencia una nueva andadura en la historia de nuestra Cofradía. Un “hola” que llegaba aquella primavera y que, a pesar de haber pasado 16 años, ha sido como un suspiro, una leve brisa que siempre ha llevado un nombre: SOLEDAD.

Ahora toca decir, no “adiós”, que esa palabra no debe existir en nuestra Hermandad, sino simplemente un “hasta luego”, porque cuando alguien lleva algo muy dentro del alma no puede desprenderse de ello.

            Pero sí toca ceder el testigo, dar un paso al lado y dejar lo que más se ama en buenas manos, manos que le sigan echando levadura a la masa que se ha forjado en 400 años de historia.

            Muchas veces hemos sentido, en nuestros años de entrega al Corazón de la Virgen, cansancio, hastío, y muchas veces hemos sentido el deseo de abandonar. Pero siempre ha habido algo más grande que nos ha movido por dentro, y que no ha sido otra cosa que nuestra fe, el amor tan grande que le tenemos a la Virgen, y el deseo de no defraudar a la gente que depositó su confianza en nosotros.

            Echo la vista atrás y veo con mucho cariño a todas las personas que la Virgen de la Soledad ha ido poniendo en el camino, algunas siguen al pie del cañón, otras se quedaron. Pero sobre todo le doy muchas gracias por haberlas conocido. Y le doy infinitas gracias, ya que nuestra Virgen de la Soledad ha permitido que personas que jamás hubiésemos coincidido en la vida, hoy seamos más que compañeros. Porque lo que nos une es muy grande, porque lo que nos une es Ella: La Virgen. Nuestra Madre. Y ya sabéis cómo son las madres. Tienen un corazón tan grande que perdonan todos los fallos de los hijos. Y sólo las Madres son capaces de unir a sus hijos, por muy dispersos que sean, y sólo ellas saben hacerlo porque saben amar. El amor es lo único que las mueve y el motor de su vida. Y las que sois madres sabéis que no me equivoco en nada de esto que digo. Por tanto, ¡cómo no nos va a perdonar y unir la Virgen!

            A los miembros de mi junta directiva  les digo que a veces las cosas no han sido fáciles, pues no me daba cuenta de que todo el mundo no tiene el tiempo del que yo dispongo. Por eso les pido perdón, por intentar exigirles hasta el límite. Pero sólo les digo una cosa: siempre lo he hecho porque el amor a nuestra Soledad fuese lo más grande. Hoy les pido perdón por mi falta de paciencia. Pero también tengo que decir otra cosa: que quiero a la Hermandad con toda mi alma. Que a veces el querer a las personas debería demostrarse con hechos o con palabras. Y yo tengo un fallo y es que nunca lo hago. Pero eso no quiere decir que no os aprecie. Al contrario, ¡cómo me gustaría que supierais lo dentro que estáis de mi alma! Cada día le doy gracias a la Virgen por haberos conocido a vosotros y a vuestras familias, le doy gracias por vosotros y por vuestras familias, le doy gracias por haber regalado a la Hermandad personas que luchen por ella, que se entreguen por ella, que trabajen, día tras día, año tras año, por Ella.

            Estos años me han servido para darme cuenta de muchas cosas. Ha sido un carro del que teníamos que tirar para que saliera adelante. Y todos, y digo todos, de una forma u otra hemos empujado. Nadie puede hacerlo solo. Hemos luchado por conseguirlo. Hemos trabajado mucho, hemos tenido desencuentros, porque todo es necesario también en esta vida, pero al final, y eso es lo que os hace grandes, hemos olvidado, hemos perdonado y hemos seguido adelante, y eso sólo ha sido posible por una cosa: porque hay algo muy grande que nos une: María de la Soledad.

            Es el momento de echar la vista atrás. Me gustaría agradecer a todas y cada una de las personas que han estado estos 16 años a nuestro lado. Sé que eso es imposible, porque han sido muchísimas, pero quiero que sepáis que todas vais dentro, muy dentro de mi alma.

Sin embargo brevemente quisiera dar las gracias a nuestras familias. Sin ellas todo esto hubiera sido imposible. Todo el tiempo que les robamos no tiene precio, sólo la Virgen lo sabe y sólo la Virgen sabrá premiarlas a ellas por su paciencia y a vosotros por vuestra entrega. No lo dudéis. La Virgen lo sabe. Y eso es suficiente. Gracias por vuestra comprensión, porque a veces, en silencio, sois el apoyo que necesitamos. Y siempre lo hacéis en silencio. Caminando a nuestro lado. Gracias, con el corazón y perdón por el tiempo robado.

Gracias a vosotros: Rito, José Luis, Julio, Martín, Mari Carmen, Gregorio, Ángela, Rocío, Alberto, Javi, Ángel, Jesús, Cristina, Luis y Manuel, así como a los que empezaron y por diversos motivos tuvieron que abandonar: José Ángel Cervantes, Ángel Sánchez-Crespo, Santos, José Ángel Crespo, Pablo, María del Señor, Rafa, Emilio, Chusco… Sin vosotros, este presente de nuestra Hermandad no hubiese sido posible. Hoy me siento orgulloso de vosotros y de nuestras familias. La Virgen también se siente orgullosa, nunca dudéis esto. Y, aunque cometamos muchos fallos, las Madres siempre perdonan. Siempre.

            Gracias a nuestro Grupo Joven, siempre con el corazón sensible a tantas y tantas inquietudes compartidas. Gracias a todos, pero Pablo, los hermanos Millán o Alberto, habéis sido los nunca habéis abandonado el camino emprendido. Que vuestra ilusión siga contagiando a todos aquellos que os miren a los ojos y vean en ellos el reflejo y el brillo que sólo nuestra SOLEDAD puede dar.

Gracias a nuestras Camareras, sin ellas no hubiese sido posible parte de nuestra Hermandad. Trabajando en silencio y desde el anonimato hicieron, hacen y harán posible que el corazón de nuestra Hermandad siga latiendo.

Gracias a las Monjas Clarisas, al Ayuntamiento en sus diferentes Corporaciones y  a los Coros y Danzas por remar con nosotros en la misma dirección. Hemos compartido nuestro amor por la Virgen, y eso deja huella.

Gracias a Vicente Sánchez-Crespo y a su junta directiva, de la que algunos formamos parte en su día, porque él me abrió las puertas de este mundo y me enseñó mucho.

            Pero, sobre todo, gracias a todos vosotros, los hermanos y hermanas de mi Hermandad del alma, porque sois la pieza esencial para que esto siga funcionando. Sin vosotros, y sin la Virgen, esto no tendría sentido.

            Pero no sólo es el momento de mirar atrás. Todo lo contrario. Es el momento de mirar hacia delante. Es el momento del futuro. Y con esperanza miramos hacia el horizonte.  A Manuel no le puedo decir nada, pues con él he compartido vida, alma y corazón. Sé que él y tu equipo serán las mejores manos para trabajar por nuestra Hermandad, pues tienen las cuatro cosas necesarias para que esto funcione: ilusión, ganas, amor por la Hermandad y, la más importante, amor por la Virgen. Lo demás vendrá por añadidura.

            Habéis sido los agraciados. La Virgen los ha elegido para esta nueva misión. Y en los momentos de duda, de miedo o en las tormentas del alma Ella siempre se acordará de sus hijos, vosotros, que la “Acompañaréis en su Soledad” al lado de nuestros jóvenes.

Hace 400 años empezó a escribirse un libro en blanco… un libro cuya historia continúa hoy escribiéndose... Y miramos con esperanza el futuro. A partir del 23 de julio comenzará un nuevo capítulo en la historia de nuestra Hermandad. Que la Virgen de la Soledad, del Calvario, de los Dolores, Niña, de la Piedad, que es una sola, la Virgen María, nos guíe siempre a nosotros y a nuestras familias. Que nos ilumine siempre. Que nos bendiga siempre. Que siempre esté con nosotros y que nosotros estemos siempre con Ella, “Acompañándola en su Soledad”.

Desde lo más profundo de mi alma, desde aquí les digo a todos nuestros hermanos/as: HA SIDO UN HONOR SERVIR A VUESTRO LADO. GRACIAS.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Reflexión de Cuaresma de nuestro Consiliario, don Julián Plaza

Una vez más, nuestro Consiliario don Julián Plaza colabora con nosotros con una de sus reflexiones. Esta vez está enfocada al tiempo cuaresmal y el papel que juega la Madre de Cristo, María Santísima, en la Pasión del Señor en su acompañamiento:

SANTA MARÍA DE LA CUARESMA

"El tiempo de cuaresma es un tiempo para escuchar más de cerca la Palabra del Señor; es, además, tiempo de oración y profundización en los compromisos bautismales.

En este tiempo también encontramos a la Virgen María como modelo creyente que medita y escucha la Palabra de Dios. María aparece con sobriedad, con discreción, con sigilo, casi de puntillas, como una más, pero con relevancia significativa; no es un adorno cuaresmal, es un modelo.

María, obediente a la voluntad del Padre, hace también un camino de fe y de subida a Jerusalén hasta la cruz, como compañera privilegiada del Hijo que se entrega. Ella ha recorrido también ese camino. Como lo recorrió su Hijo, como lo tiene que recorrer cualquiera que sea seguidor de Cristo.

Tenemos que transitar éste tiempo entregados más intensamente a escuchar la Palabra de Dios y la oración: pero no basta escuchar, hay que retener y meditar en el corazón, como María, la palabra que nos es dada. Sólo el corazón que retiene la palabra, como la semilla que cayó en tierra buena, produce frutos de vida eterna.

La nota característica de la cuaresma es el discipulado. Quien sigue a Jesús es el que escucha su palabra y la pone en práctica. En este sentido María se presenta como la discípula del Señor. Ella tuvo que pasar de ser madre biológica a ser madre creyente y fiel.

La devoción a María no es un puro grito del alma o del sentimiento del creyente. Es la admiración de la obra de Dios en María, la llena de gracia. Juan nos presenta a María como compañera junto a la cruz del Señor. Ausente, silenciosa y silenciada durante el ministerio público de Jesús, aparece en el momento cumbre de la cruz. Cumple así lo que el Hijo había anunciado: "el que quiera ser mi discípulo de verdad, que cargue con su cruz y me siga; y donde yo esté, estará él".

Celebrando con María, celebramos el misterio de la salvación".


Desde estas líneas, agradecemos a don Julián su disposición permanente a colaborar con nosotros con sus reflexiones, las cuales nos ayudan a enriquecer nuestra formación cristiana y nuestra fe.

viernes, 7 de abril de 2017

Carta de nuestro consiliario para la Semana Santa 2017

Esta vez, es nuestro cura-párroco y consiliario, don Ángel Julián Plaza Pérez de Madrid, el que se acerca con un escrito a nuestro blog. 
Como cada año, accede encantado a nuestras peticiones, que en este caso, han ido volcadas a la reflexión a los Siete Dolores de la Virgen, y qué mejor día que éste, Viernes de Dolores para compartirlo: 

LAS SIETE ESPADAS DEL CORAZÓN DE MARÍA

"Os ofrezco esta reflexión sobre el misterio de los María Madre Dolorosa:

Evangelio:

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:
«Mira, éste ha sido puesto como (causa de) caída y resurrección de muchos en Israel,
como una señal controvertida, y una espada atravesará tu misma alma,
para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones» (Lc 2, 33-35)

Primera espada: La solidaridad de María

Simeón presenta ante María, Madre, el destino de su hijo
Jesús será causa de caída y de resurrección de muchos en Israel (una señal controvertida) y no todos se alegrarán de su venida como Simeón: Unos se alzarán y gozarán, otros negarán al Cristo, negarán a sus hermanos.

Esta es la experiencia más sangrante de la iglesia antigua. El tema de la caída y elevación viene a situarnos donde nos ponía ya el Magníficat, el primer canto de María, cuando dijo: «derriba a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lc 1,52).
María pone su vida, con Jesús, al servicio de los humillados y oprimidos.

Segunda espada: El sufrimiento de su pueblo Israel
   
El signo de Jesús divide a los judíos: les enfrenta unos a otros, les escinde (hace que caigan o se eleven). Pues bien, ella no puede quedar indiferente ante esa gran ruptura y crisis: es madre Israel, por eso sufre, revive en sí el dolor entero de su pueblo.
María sigue llevando en su entraña de madre a ese niño nacido, hecho grande y convertido en bandera discutida. Por eso, la batalla por Jesús sigue librándose dentro de su entraña. 
María comparte el sufrimiento y la responsabilidad de Jesús por su pueblo Israel y por todos los hombres; se pone al servicio de la causa del evangelio y de los pobres.


Tercera espada: El dolor y tarea de la fe, crisis del nacimiento mesiánico.
    
María enseñará a Jesús, le dará amor y palabra, le irá haciendo persona humana, con José, su esposo, hasta el día en que él empiece ya a ocuparse de las cosas de su Padre, es decir, de todos los hombres.
Jesús enseñará a María en un camino largo, iluminado y exigente de entrega por los demás. María ha dado la vida a su hijo para que luego el mismo hijo se la pida, para que la ponga con él, al servicio de todos.
Este es el signo de María: no empieza siendo ya virgen del todo al concebir y dar a luz a Jesús, sino que se hace "virgen", mujer y para todos, siguiendo a Jesús en el camino de las bienaventuranzas y
del don de la vida.

Cuarta espada. Compasión de Madre ante la Cruz de su Hijo
  
Simeón parece decir a María: ¡Este niño morirá de muerte dura y tú, su madre, le acompañarás, aprendiendo a dar la vida con él, a favor de los pobres y excluidos!
Aprender a ser madre de Jesús significa ser y hacerse madre y hermana de todos, en gesto de amor gozoso, pero también de capacidad de sufrimiento, a favor de los demás.
Ellos dos, madre e hijo, forman en el mundo la más fantástica pareja de amor y de sufrimiento creador de vida. Allí donde parece que todo acaba roto, que no queda más que llanto, ellos asumen el camino de la vida, en gesto de fidelidad, al servicio de todos los humanos.

Quinta espada para crecer y crear: Madre de todos los que sufren.
  
María no es ya sólo hermana y madre de un pueblo especial, sino madre de la humanidad mesiánica, de todos los varones y mujeres que se encuentran incluidos y representados en el Cristo.
De manera consecuente, ella padece en carne viva el dolor de la humanidad sufriente. Ese dolor es el lamento de la madre verdadera que ha de vivir en gesto de servicio universal.
Por eso, María lleva en su entraña la pasión de todos los hambrientos y sedientos, exiliados y desnudos, enfermos y cautivos que forman la hermandad o cuerpo sufriente de Jesús sobre la tierra.
Pero ella no sufre para desvanecerse, sino de manera creadora, convirtiendo su dolor en trauma de más alto alumbramiento. No es inútil su espada, no es infértil su llanto. La siembra del dolor se ha convertido dentro de su alma en gran cosecha redentora: ha transformado el llanto en germen de bienaventuranza.
Todos los devotos de María debemos traducir la devoción en gesto de amor fuerte en favor de los desamparados, afligidos y excluidos de la tierra. Así culmina y se realiza la virginidad plena de María, con Jesús, en gesto de servicio cercano y liberador hacia los demás.

Para que se revelen los pensamientos. 
Espada sexta: de muchos corazones
   
María ha traducido el camino de Jesús en forma de meditación interior, convirtiendo ese camino en vida de su vida, en un proceso de participación cordial que le lleva hasta la pascua, cuando ella ha transmitido su riqueza de creyente al resto de la Iglesia. 
María la contemplativa. El evangelio dice que ella conserva en su corazón y medita interiormente los aspectos del camino de Jesús.

Espada séptima: Para la vida del mundo
  
María, la mujer activa. Ella aparece en la iglesia como hermana y madre de los más pobres. Ahora María se descubre como un alma atravesada por la espada: en el deseo de su vida ha introducido Dios la espada de Jesús, aquella «palabra poderosa y muy cortante que penetra hasta las mismas junturas del alma-espíritu, juzgando (desnudando) los deseos y pensamientos más profundos del mismo corazón» (Heb 4,12-13).
 Bajo el juicio de esa gran palabra se descubre María penetrada, iluminada y recreada en el dolor por esa llama de Dios que es Jesucristo. Así puede decir y dice las palabras del Magníficat:
«Derriba a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos…» (Lc 1,52-53).
Ésta es su virginidad, éste su misterio y compromiso en el camino de la Iglesia y de la humanidad".

Julián Plaza, desde un texto de Xabier Picaza.

lunes, 3 de abril de 2017

Carta de nuestro Hermano Mayor, Jesús Manuel Plana, para la Semana Santa 2017

Como cada año, contamos con las palabras de algún componente de la Junta de Gobierno para este tiempo próximo a la Semana Grande para los cristianos. 
En este caso, contamos de nuevo con nuestro Hermano Mayor, Jesús Manuel Plana Morales. A continuación, sus palabras:

LLEGA UNA NUEVA SEMANA SANTA: MARÍA DE LA SOLEDAD NOS ESPERA JUNTO A LA CRUZ DE CRISTO

"Estamos metidos de lleno en plena Cuaresma, casi ya tocando a su fin. Estos cuarenta días han sido un tiempo de conversión, un tiempo de renovación, para preparar el corazón, el nuestro y el de nuestra Hermandad para vivir con plenitud los días que se avecinan, la Semana Santa.  Unos días de renovación del espíritu, con el fin de que podamos mostrar a todos nuestros hermanos y hermanas que Cristo ha muerto para Resucitar, salvando a la humanidad del pecado, y que María, nuestra Madre de la Soledad y de los Dolores, está a su lado en todos los momentos más relevantes de la Historia de la Salvación. Por supuesto que, María, también está a nuestro lado, cogiéndonos fuerte de la mano en las dificultades y sonriendo con nuestras alegrías. A Ella acudimos en nuestros momentos de debilidad, y Ella siempre está ahí, esperando que acudamos a Ella que, como Madre, sabrá comprendernos.
Vienen días de mucho ajetreo, de muchos preparativos, pero sólo Cristo y María merecen la pena. Cristo Jesús nos esperará en su Sagrario, para que lo acompañemos en su horas de soledad más amarga la noche del Jueves Santo al Viernes Santo, en el Monumento, cuando en el silencio de la noche las oraciones y cantos de nuestra Hermandad se unan en una sola voz para dirigirse a Cristo que, desde su Tabernáculo, nos invita a velar y a orar con Él.
Y junto a Cristo María, quien también nos espera para que la acompañemos en su dolor por las calles de Villarrubia de los Ojos y para que no la dejemos sola al pie de la cruz. Que como San Juan, Santa María Magdalena y La Verónica seamos valientes acompañando a Cristo hasta el momento supremo de su entrega en la cruz, pues después, con María, Madre de la Soledad y de los Dolores, Madre de La Piedad y del Calvario, seremos también testigos de su Resurrección.

No dejemos sola a la Virgen por nuestras calles. Acompañémosla, pues Ella siempre está a nuestro lado. No la dejemos sola por las calles de nuestro pueblo. Sólo Ella sabrá recompensar nuestro esfuerzo y sacrificio camino de la Cruz".

sábado, 1 de abril de 2017

Carta abierta de Muñoz Boluda, imaginero del Cristo de la Vera Cruz

Como cada Cuaresma, contamos con alguna carta de alguna persona cercana a nuestra Semana Santa, y en especial, a nuestra Cofradía.

Este año, como no podía ser de otra manera, contamos con el testimonio de Francisco Javier Muñoz Boluda, el imaginero que, con sus manos, ha creado la nueva devoción al Santísimo Cristo de la Vera Cruz, Titular de nuestra Cofradía.

El escrito está basado en una descripción de su obra en base al sentimiento que en él ha despertado la realización del Cristo de la Vera Cruz. 

Al término de su escrito, os dejamos unos versos escritos por una devota del Cristo de la Vera Cruz:


"El pasado 26 de marzo se presentó y bendijo el Cristo de la Vera Cruz, nuevo titular de la Hermandad, durante el Cumplimiento Pascual.
La nueva talla ha sido labrada en la localidad de Campo de Criptana, precisamente y como anécdota, el boceto inicial lo realicé en mi antiguo taller de la calle Veracruz. Realizada en madera de cedro policromada, representa a Cristo Crucificado en el momento anterior de pronunciar la séptima palabra:

<<Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. El velo del Templo se rasgó por el medio.
Jesús, con un grito, exclamó:
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Y diciendo esto, expiró.>>
(Lc 23, 44-47).

Cristo se yergue sobre sus pies clavados en la cruz, momentos antes de hablar con su Padre. El patetismo del momento se expresa en la leve contorsión de su cuerpo, su cabeza buscando aire para poder hablar y en la tensión de sus piernas que le elevan el torso para poder liberar los músculos torácicos. Constituyendo una composición poderosa contrastada con un rostro dulce y cercano que invita a la contemplación. 
Sin duda es una obra muy especial para mí, ya que es la primera que realizo de esta envergadura, poniendo a prueba todos los conocimientos que un imaginero debe tener, en cuanto a anatomía, movimiento, expresión, ropajes y unción. Todo un reto que me ha tocado afrontar, pero gracias a la Fe que trato de poner durante todo mi trabajo, sólo era cuestión de dejarse conducir y que la talla fuera cobrando vida paso a paso. Para mí, eso era lo más importante, que tuviera su propia idiosincrasia y personalidad, y cierto es que a la vista está el resultado.
Para acaba, me gustaría agradecer a la junta directiva de la Hermandad, especialmente a su Hermano Mayor, Jesús Manuel, por volcar en mí su confianza. A mi familia por toda la ayuda recibida, a los amigos que me han dado su apoyo desde los inicios, y a quien ha colaborado conmigo para la buena realización del proyecto, como Vicente Casero o Jesús Bolonio.
Sólo me queda decir que os quedáis con un buen pedazo de mi alma y de mi corazón. Espero que el Cristo de la Vera Cruz nos guíe y fortalezca nuestra Fe.

Con todo mi afecto.
Francisco Javier Muñoz Boluda."



~Tus ojos ¡Señor!, esa profunda agonía,
ese sufrimiento, ¡ese dolor!.
~Tus ojos ¡Señor!, ese Amor, ese doblez,
esa mirada enamorada,
hacia el ser que creaste.
~Tus ojos ¡Señor!, puerta de bondad, de piedad... ¡de inmensa soledad!.
~Tus ojos ¡Mi Señor!, lágrimas preciadas, de perdón, de redención...
~Tus ojos ¡Mi Señor!, tu mirada es descanso, es paz.

~Gracias Señor, por pedir al Padre en tu agonía, por la ceguera de tantas almas sufrientes,
porque no saben lo que hacen,
¡por la súplica de la Luz!.

Gracias, Cristo de la Vera Cruz.


Mari Paz.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Carta abierta de reflexión sobre la Navidad, por nuestro párroco, don Julián

Una vez más, pedimos la colaboración de nuestro Cura-Párroco para hacernos reflexionar. En esta ocasión, se trata del tiempo litúrgico de la Natividad de Nuestro Señor.

Agradeciendo la colaboración de don Julián desde estas líneas, os invitamos a leer su escrito:


"Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto" Lc 1, 78

Quiero empezar esta reflexión con estas palabras del Benedictus, el cántico de Zacarías, el padre de Juan Bautista, cuando nace su hijo y comprende que una gran misión ha preparado Dios para este niño, “ser profeta del altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación y el perdón de sus pecados” Lc 1,76-77.

La misión de Juan hace posible la tarea de Jesús, es ese un gran misterio en el que podemos descubrir la forma de actuar de nuestro Dios, que necesita nuestras manos, nuestras palabras, nuestro corazón para seguir obrando, hablando y amando en medio de nuestro mundo de hoy.

Es esto también una de las debilidades y grandezas de la Navidad. ¿Cómo puede depender el nacimiento de Jesús del SÍ de una mujer, María? ¿o de la acogida que un hombre, José, haga de su prometida? ¿Cómo puede depender la preparación del Reino del anuncio de un hombre como Juan Bautista?  ¿Cómo puede Dios haber puesto el anuncio del evangelio en manos de unos hombres y mujeres como nosotros?

Es un gran misterio que si lo pensáramos bien nos abrumaría; porque nosotros vivimos desentendidos de esa responsabilidad, bastante tenemos con sacar nuestra vida adelante; vivimos nuestra religiosidad como un elemento más, que nos puede dar fuerza, tranquilidad de espíritu, paz interior, que nos lleva a encontrar sentido a nuestra vida…, pero casi nunca la vivimos como una responsabilidad social; a lo sumo, los que tenemos responsabilidades eclesiales o en una hermandad, podemos vivirlo como un algo derivado de nuestro puesto, pero no cómo un encargo que nos ha dado el mismo Dios, el día de nuestro bautismo, para hacer que su Reino sea una realidad en los talleres, colegios, hogares, en el campo y en la mar, en todos los ámbitos en los que se desarrolla la vida humana.

Pero es así, porque al igual que Dios necesita del sol para que de calor a la tierra y siga haciendo posible la vida, también necesita de nuestro compromiso para que el mensaje del evangelio no se quede en bonitas palabras, muy adornadas por los cánticos de la navidad o muy emotivas en los pasos de Semana Santa.

Dios nos necesita para seguir haciendo que los cojos anden, los ciegos vean, los muertos resuciten y a los pobres se les siga anunciando la buena noticia; Dios nos necesita para seguir amando y salvando.
   
Por eso la Navidad es también un buen momento para renovar ese compromiso que Dios pone en vuestras manos como grupo joven de la hermandad de la Soledad, un compromiso que no es otro sino testimoniar de palabra y obra que este niño que ha nacido es la Luz del mundo, el Emmanuel: DIOS CON NOSOTROS.



FELIZ NAVIDAD.                                                          Julián Plaza, cura párroco.


jueves, 17 de marzo de 2016

Reflexión de nuestro cura-párroco, don Ángel Julián Plaza, para la Semana Santa 2016

Un año más, nuestro cura-párroco y consiliario de la Cofradía, don Ángel Julián Plaza Pérez de Madrid, nos escribe unas líneas de reflexión para el tiempo que se nos presenta, una nueva Semana Santa. 

Este año, su mensaje está enfocado desde la visión de María donde nos enseña cómo aceptar la soledad y cómo María sobrellevó ese momento. 

Os dejamos su texto, aprovechando para agradecer su participación con nosotros un año más, y su cercanía con nuestro Grupo Joven, así como su apoyo en nuestras actividades y actos:

Transitar por la Soledad

"Vamos a adentrarnos en un tiempo de gracia; pero como todas las cosas que se dan gratuitamente hay que saber recibirlas, y para eso hay que tener el corazón preparado.

El tiempo de cuaresma tiene que habernos ayudado a poder recibir el don de participar en los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo; para ello hemos tenido un buena maestra y compañera: María, experta en acoger en su corazón los toques del espíritu, capaz de madurar en su intimidad los retos que Dios le proponía, decidida a transitar por los desiertos de soledad a los que conduce la fidelidad al Amado.

Tal vez estamos poco acostumbrados a buscar la soledad; más bien  identificamos soledad con tristeza y aburrimiento; tal vez necesitamos aislar nuestro corazón de tantos toques como nos da una sociedad repleta de exigencias y experiencias que nos llevan a huir de nosotros mismos, a querer vivir en paraísos virtuales, fruto de no querer adentrarnos en las arenas del desierto al que nos conduce el Espíritu para encontrar al Amado.
   
Podemos ceder a la tentación de huir de la soledad, de construir una pasión a nuestra medida, erigiendo “señores Jesucristos” desencarnados, insensibles a las muertes que se producen en las carnes de nuestra historia, hijos de vírgenes consagradas a los falsos dioses del tener dinero, fama y poder, que llenan los corazones de espejismos, que no conducen a la entrega por amor al Amado, sino a entregarnos al juego de crear espectáculo por dinero, fama o poder.
    
Necesitamos a María, que nos guíe por los caminos de la soledad, que nos desvista de las corazas que proporciona el hacer para que se nos valore más. Aceptar la soledad de María es desnudar el corazón y la vida, transitar por la vida con las manos vacías y ofrecer el corazón a los toques del espíritu, para recibir la gracia de poder participar en los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro señor Jesucristo como ella lo hizo, abiertos al don de la vida en plenitud que nos hace Amado".

Don Ángel Julián Plaza Pérez de Madrid,
cura-párroco de Nuestra Señora de la Asunción. 

domingo, 13 de marzo de 2016

Nos escribe la pregonera de la Semana Santa 2016


Aprovechando que este año la pregonera de la Semana Santa 2016, y a justo una semana del Domingo de Ramos, día en el que se realiza el pregón, Cristina Medina aprovecha las líneas que desde el Grupo Joven de la Hermandad se le ofrece para animarnos a vivir este tiempo de fe y alegría en Cristo.

Cristina, además de ser la pregonera de la Semana Santa 2016, es miembro de la Junta Directiva de nuestra Cofradía ostentando el cargo de tesorera. Asimismo, Cristina está involucrada dentro del movimiento parroquial de Villarrubia de los Ojos, donde participa activamente en las actividades que desde la Parroquia se realizan, además de ser catequista desde hace numerosos años.

Desde el Grupo Joven queremos felicitar a Cristina por este momento que va a vivir y mandarle nuestras muestras de cariño y ánimo para el momento que dará el pistoletazo de salida a la Semana más importante para todos los cristianos: la Semana Santa.


"En este año de la Misericordia, el Papa Francisco nos invita “a vivir la Cuaresma con intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la Misericordia de Dios” (Misericordiae vultus, 17).

Nuestra Hermandad, celebra este año el 75 aniversario de la llegada de la Virgen de la Soledad a nuestro pueblo. Es nuestra madre y también madre de la Misericordia, acompañando a Jesús hasta la Cruz. Perdonando a Pedro, a Judas y a los que crucificaron a Jesús. Ella nos enseña el camino del Perdón y nos ofrece la Misericordia de Cristo.
    
Porque en el Calvario, también repetiría; “Padre perdónalos…” 
Vamos a comenzar una de las etapas más importantes de nuestro calendario, La Semana Santa, que nos invita a reflexionar esta frase del Evangelio de San Juan: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Único hijo”.
Revivimos los hechos centrales de nuestra Fe, de la historia de la Salvación, los momentos en los que Dios nos demuestra su amor y su gran Misericordia y esto es lo más importante para los que nos sentimos cristianos.

Celebremos estos días con auténtica Pasión y no dejemos nunca sola a Nuestra Madre".


Mª Cristina Díaz-Moreno

viernes, 12 de febrero de 2016

Mensaje del sacerdote Tomás Jesús Serrano para la preparación de la Cuaresma

El protagonista de esta entrada es Tomás Jesús Serrano Sánchez, un sacerdote que en su paso por nuestro pueblo, ha llegado con lo mejor de él a todas las almas que por los lugares de Villarrubia se han dejado llevar a lo largo de los últimos meses. 

Tomás es un sacerdote caracterizado por su entrega, por su viveza con los más pequeños y jóvenes, pero también con los más mayores. Siempre cercano, alegre en la fe. Queremos agradecerte en representación de todo el pueblo de Villarrubia tu dedicación y tus palabras más sentidas desde lo más hondo del alma.

Una vez más, ha estado dispuesto a colaborar y ayudarnos a nosotros, los jóvenes, pilar fundamental en la Iglesia para el futuro. Le pedimos unas líneas para la preparación del tiempo cuaresmal, su importancia y su significado, y de manera enérgica, sus líneas nos han llegado a nuestro correo electrónico para compartirlas con vosotros, nuestros lectores:

      Cuaresma ¿Preparados?

Todo acontecimiento humano se prepara para que sea realmente aprovechado, significativo y valioso. Miremos por ejemplo un equipo de futbol o de baloncesto: el partido dependerá del grado y nivel que se ha ido adquiriendo a lo largo de los entrenamientos. A mejor preparación, más rendimiento en el partido (acontecimiento) y mejores resultados.

A los cristianos nos ocurre algo similar. Cuando nos preparamos a vivir un tiempo fuerte (litúrgicamente hablando) necesitamos prepararnos para este tiempo, no sea que pase y nos “pase” de largo.

La cuaresma es ese tiempo de preparación que el cristiano tiene para prepararse a la Semana más importante y fundamental de nuestra fe: la Semana Santa.

 ¿Prepararse? ¿Cómo?

-Eliminar la “mala hierba” que hemos ido recogiendo en nuestra vida. Pues la “mala hierba” ahoga el “buen fruto”. Para ellos nos ayuda la PENITENCIA (confesión).

-Dominarnos a nosotros mismos. Cuando el cuerpo quiere dominar nuestro Ser, la cuaresma nos ayuda con el AYUNO y ABSTINENCIA a dominar nuestros impulsos y nuestras “actitudes erróneas”.

-Cuando el día a día va borrando el camino de amistad con Dios, por sus muchos ajetreos y distracciones; la cuaresma nos invita a la ORACIÓN para que limpiemos ese camino de encuentro con Dios.

¡Asi es hermanos/as! De la preparación dependerá nuestra vivencia de Semana Santa. Si nuestra cuaresma es “verdadera cuaresma”, nuestro encuentro con el SEÑOR en el Cenáculo, en la cruz y en la Resurrección será un encuentro consciente, real, cambiante y lleno de júbilo.

¡Ánimo! ¡El Señor te espera!

jueves, 19 de marzo de 2015

Carta del Vicepresidente del Grupo Joven para la Semana Santa 2015

Un año más, un miembro del Grupo Joven dedica unas palabras a los hermanos de nuestra Cofradía a través del blog de nuestro grupo. Este año es Pablo Martín-Moreno, vicepresidente del Grupo Joven, el que se ha ocupado de lanzar un mensaje a todos a través de las redes. A continuación, os dejamos su carta: 

"Llega una Semana Santa más, la tradición de un pueblo se vuelve a repetir. Llega la Semana Grande para todos los cristianos, la Semana de Pasión, Muerte y Resurrección. No podemos dejar sola a Nuestra Madre de la Soledad, debemos acompañarla y salir como hermanos en unión porque lo más duro para una Madre es que se encuentre sola ante la muerte de su Hijo. Con tan solo dos años decidí salir en la primera procesión a hombros de mi padre, y aún sigo acompañándola cuando Ella lo necesita.

En nuestra Hermandad, tenemos momentos muy emotivos a lo largo de toda la Semana Santa y detalles que nos dejan marcados, como el sonido de la caja china de la salida de las Santas Mujeres de Jerusalén, la salida de Nuestra Señora de los Dolores, donde los portadores salen agachados, la procesión de “Los Encuentros”, los ojos verdes de Nuestra Señora del Calvario o la entrada de Nuestra Señora de la Soledad en la Sede-Oratorio de nuestra Hermandad.
En los próximos días, comenzará una nueva Semana Santa, donde lo importante es que nuestras sagradas imágenes puedan procesionar y nuestros hermanos las acompañen. 

Un  año más, se demostrará que nuestra Semana Santa es merecedora de la Declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional. “Blancos”, “moraos” y “verdes” hemos luchado porque esta declaración sea una realidad, y realizar así un reconocimiento a todos los cofrades villarrubieros que lucharon y los villarrubieros que luchan porque nuestra Semana Santa, catequesis de la fe, evolucione y sea testimonio de los cristianos. Salgamos orgullosos en nuestras estaciones de penitencia, ya que tenemos una de las mejores Semana Santa de la provincia gracias a nuestras tradiciones y peculiaridades.

Es difícil olvidar el año tan especial que hemos dejado atrás, pero que en nuestra mente y nuestra alma sigue estando presente. Hablo del IV Centenario, donde vivimos un año intenso de actividades, un año muy especial donde recordábamos los primeros cofrades de nuestro pueblo, que trabajaban con su esfuerzo y sudor, creando y manteniendo una Hermandad que actualmente es como es gracias a ellos. En este IV Centenario tuvimos la oportunidad de vivir momentos muy emotivos, como ver a Nuestra Madre de la Soledad por las calles, portada a hombros por mujeres y hombres de nuestra Hermandad. Todo esto fue un regalo de Dios que nos ha hecho vivir estos momentos tan especiales. Nuestro Grupo Joven estuvo muy implicado dentro de los actos, ayudando en todo momento a nuestra Junta Directiva y trabajando por la Hermandad. Donó una Cruz de Guía en la que trabajamos más de un año para que pudiera salir adelante sin dejar de realizar actos como el Roscón Solidario o las alfombras del Corpus. Esta Cruz de Guía pretende ser un regalo de todos los jóvenes y que su trabajo quedará como fruto de este Grupo Joven. La Cruz fue bendecida y pudo realizar su primera salida procesional en la Extraordinaria del 15 de agosto, donde fue portada por miembros de nuestro Grupo Joven. Esta Semana Santa, Dios Mediante, será también portada por nosotros, los jóvenes.

Quisiera dar las gracias a la Junta Directiva por su trabajo y esfuerzo constante. Los animo a que sigan trabajando como hasta ahora y que puedan seguir realizando sus proyectos, ya que debemos valorar su trabajo en estos días porque dejan a un lado a la familia para trabajar por y para la Hermandad. 

También quisiera dar las gracias a mi Grupo Joven por seguir con las mismas ganas de trabajar, esfuerzo y sacrificio que realizan año tras año. También quiero acordarme de todos los hermanos y vecinos que han aportado su granito de arena hacia la Hermandad en este IV Centenario y que ayudan y colaboran año tras año.

Desde estas líneas, os deseo una feliz y agradable Semana Santa".